Con las declaraciones de Ignacio Villa Vargas y
Elod Toaso del Caso Terrorismo, finalmente se puede encajar las últimas piezas que
faltaban de este rompecabezas y que devela sin lugar a duda que la mano oscura
del gobierno de Evo Morales preparó el complot para desarticular a la dirigencia
cívica empresarial cruceña, dándole un golpe certero a la región montando el
Caso Terrorismo.
Este complot fue preparado cuidadosamente por el
vicepresidente Alvaro García Linera, y este luego delegó la planificación y
ejecución del plan a su hermano Raúl García Linera que resultó ser la pieza
clave junto con Carlos Núñez del Prado, ya que ambos tenían una estrecha
relación con Eduardo Rozsa. Resulta ser que Carlos Núñez del Prado conoció a
Eduardo Rozsa durante su exilio en Chile después del derrocamiento de Juan José
Torrez en agosto de 1971. Luego en 1973 la familia de Eduardo Rozsa tuvo que
abandonar Chile por el derrocamiento de Salvador Allende y migraron a Hungría,
país de origen de su padre.
Eduardo Roza después de terminar sus estudios
universitarios trabajó en la policía secreta húngara y realizo algunos cursos
de inteligencia en Rusia en la KGB, donde conoció a Raúl García Linera, allá a
finales de los años 80, cuando Raúl y Alvaro eran activista del grupo
terrorista EGTK (Ejército Guerrillero Túpac Katari) y que finalmente fueron
detenidos y apresados por sus actividades delictivas.
Eduardo Rozsa fue invitado por estos personajes
a volver a Bolivia para realizar un operativo al estilo KGB por una buena
compensación económica. Lo triste de todo esto es que sus viejos amigos
comunistas lo traicionaron y lo asesinaron, lo que demuestra una vez más, que para
este gobierno “el fin justifica los medios”, y todos son descartable.
Raúl García Linera y Carlos Núñez del Prado
incorporan al grupo de trabajo a Luis N. Clavijo Castro antiguo militante y
activista de la ELN (Ejército de Liberación Nacional), y en ese entonces Cnl.
Jorge Santiestevan, para echar andar el complot. Preparan el ambiente para la
llegada de Rozsa con el cerco campesino en Septiembre del 2008. liderado por
Fidel Surco, el cual causó una histeria colectiva en la ciudadanía, por la
llegada de los campesinos armados a la ciudad, remembrando a las hordas
Ucureñas que fueron traídas para someter a Santa Cruz en el año 1959.
Con la mesa servida era solo esperar que llegue
Eduardo Rozsa, en Octubre de 2008 como lo planificado. A su llegada Eduardo
Rozsa, se integra hábilmente al movimiento autonomista y el gobierno se asegura
de que él se contacte con la mayor cantidad de personas para sus planes posteriores
de vinculación. La noche del 14 de abril amaneciendo el 15, Luis Clavijo,
Walter Andrade y Marilyn Vargas, todos ellos funcionarios del gobierno son
transportados por Ignacio Villa Vargas a la casa del Cardenal donde Walter
Andrade coloca la bomba en la puerta de la misma. Este acto delictivo da inicio
al supuesto Caso de Terrorismo y 24 horas después un contingente policial
fuertemente armado (UTARC) irrumpe el sueño de 5 extranjeros de los cuales
asesinan a tres y detienen a dos.
Una vez consumado los hechos del Hotel Las
Américas, en vez de poner un destacado profesional como fiscal para encontrar
la verdad de los hechos, buscan a un Fiscal, mediocre, de poca monta, pero
servil para hacerse cargo de la investigación con el único objetivo de no llegar
a la verdad de los hechos. El trabajo investigativo fue encomendado a un Fiscal
asignado a DIPROVE de nombre Marcelo Soza Alvarez, el mismo que ha sido tan desprolijo,
que la acusación fiscal fue devuelta por el juez cautelar Rolando Sarmientos en
la audiencia conclusiva de la ciudad de Cochabamba en Abril del 2011, para que
se haga nuevamente, la cual tuvo cambios mínimos y tuvieron que recusar a dicho
juez para asegurarse que la nueva acusación fuera aceptada. La acusación es tan
pobre de contenido que no tiene pies ni cabeza y un juez probo sin presión
política, no iniciaría un juicio con tan pobres elementos probatorios.
Hay 39 acusados por un
delito que cometió el gobierno, ya que la bomba a la casa del Cardenal que da
inicio a toda esta tramoya no fue colocada por Eduardo Rozsa y su grupo, sino
fue colocada por funcionarios del gobierno en busca de provocar un
enfrentamiento con los cruceños. Por lo tanto, los tres extranjeros abatidos en
el Hotel Las Américas fueron asesinados a sangre fría. Los familiares de los
extranjeros asesinados le pasarán la factura a Evo Morales y a sus
colaboradores cuando pronto se abra el proceso por ejecuciones extrajudiciales en
la Corte Internacional de La Haya.